Una de las cosas que nos ha enseñado la pandemia, entre muchas otras, es la importancia que tienen los perfiles profesionales relacionados con la tecnología como, por ejemplo, programadores y analistas de datos. A pesar de esto, no es algo que nos pille de nuevas, desde estos sectores se reclama hace tiempo que existe una brecha entre el sistema educativo y estas materias relacionadas con las nuevas tecnologías que, actualmente, ya son salidas laborales para estas y futuras generaciones.

Por ello, países como Reino Unido, Nueva Zelanda y Argentina, ya han incluido como asignaturas curriculares la programación y la robótica y que, poco a poco, el fomentar el aprendizaje de estas capacidades digitales está pasando a ser algo imprescindible en todo el mundo. Plataformas como CodedArena con iniciativas tan novedosas como el torneo de CodedArena Challenge, unen el aprendizaje de Python en el aula con las clases dinámicas y otros de los puntos que más nos preocupan actualmente: la capacidad de impartir estas disciplinas a distancia, sin dejar de lado el seguimiento y la preocupación del docente hacia el alumno.

De hecho, dentro de las últimas elecciones catalanas, algunos de los partidos políticos incluían dentro de sus programas electorales el hecho de añadir la programación y la robótica como asignaturas curriculares dentro de los próximos cursos.

Pero, ¿Qué beneficios supone para los estudiantes la adquisición de estos conocimientos y habilidades?

  • Ayuda al desarrollo de otras capacidades. A los estudiantes no solo les favorece en el hecho de aprender programación, también les beneficia en la adquisición de conocimientos, a pensar, resolver problemas y desarrollar un pensamiento analítico. Todo este conocimiento, además, les favorece en el resto de materias.
  • Despierta la lógica. El alumnado adquiere la visión de la utilidad de la programación al desarrollar una solución y conjugar el software y el hardware necesarios, y en este proceso de aprendizaje experiencial está inherente la adquisición de capacidades lógicas y motrices.
  • Estimula la creatividad. La habilidad creativa es necesaria en los programadores, algo que puede pasar desapercibido para el resto del mundo, pero que el desarrollo del aprendizaje de Python mejora la capacidad de creación. Por ejemplo, no podríamos ser capaces de imaginar a un programador de videojuegos sin creatividad.
  • Trabajo en equipo. La programación puede ser una materia solitaria en la etapa de la codificación, sin embargo, en el resto de etapas requiere trabajo entre estudiantes y compañeros, trabajar en equipo, empatizar y gestionar distintos proyectos que se planteen. Las habilidades blandas (“soft skills”) o la inteligencia emocional son factores diferenciales en los grupos de programadores y que marcan la diferencia en el futuro de la humanidad y del planeta.
  • Aprendizaje de una profesión de futuro. La era digital hace que la programación sea imprescindible como competencia para trabajos en los que la tecnología está y estará presente. Hoy en día es una profesión con grandes salidas laborales y, obviamente, seguirá siéndolo en el futuro. Por ello, los centros educativos no pueden perder la oportunidad de añadir la programación dentro de sus escuelas y empezar a formar a los profesionales del mañana.