Las ramas de la magia, como visteis en la primera introducción que hicimos en el blog, son muy amplias e importantes. Os explicamos al Guardián, aquel defensor de la luz y que se preocupa por el bienestar lanzado hechizos de curación para sus aliados. Pero ¿quién se encarga de centrar la atención del rival en los combates? Os presentamos al acorazado.

Este tipo de estilo de batalla hace un uso intensivo de una rama mágica, en concreto, de la fortaleza. Es necesario un poder de concentración muy elevado para mantener las defensas altas y resistir a todos los ataques del enemigo. Es la lucha basada en el puro desgaste y debe mantener el criterio para decidir cuándo golpear o cuándo debe centrarse en rehacer sus defensas. Es capaz de asumir todo el trabajo posible cuando está con su equipo.

Su poder defensivo y capacidad de atraer la atención del enemigo son muy apreciadas en el Círculo, por ejemplo. Como ya explicamos dentro de su artículo, esta orden se preocupa por el bienestar y la protección, por tanto los Acorazados son una forma excepcional de preservar su seguridad. A diferencia de la Jauría, los magos de las cuevas prefieren la contención como método para hacer frente a las criaturas surgidas de los Abismos. Una primera línea de acorazados es siempre la mejor forma de mantener a esas poderosas bestias a raya.

Aunque, a pesar de sus preferencias, todas las demás órdenes cuentan con Acorazados entre sus filas. La Jauría los utiliza en sus incursiones a los Abismos o los azureos usan a estos resistentes Magos de Batalla en sus misiones al Erial. Incluso la Orden de Galvan se niega a prescindir de ellos de ellos en sus viajes a otros planos, donde uno debe prepararse para recibir a lo desconocido.