Dentro de la publicación de el Concilio de Atalaya os introdujimos, brevemente, el término de los theters pero ¿y si lo ampliamos un poco?

Como ya sabéis, no todos los habitantes del continente Arena pueden convertirse en Magos de Batalla. Hay muchas formas de llegar a la magia, una de ellas es ser escogido como aprendiz por un Alto Mago, pero no es la única forma de aprender a usar y a controlar la Palabra Arcana.

Ser elegido por un Susurrante y extraer una Runa del gran Mital que se encuentra a los pies de la Montaña de los Héroes son solo los primeros pasos. A partir de ese momento el aspirante se convierte en theter, una persona capaz de utilizar la magia y la Palabra Arcana, vinculado a este ser, que tiene la función de transmitirla.

Una vez aceptados en una de las cuatro Órdenes serán reconocidos como Magos de Batalla. Al ser guiados por un Susurrante, los theters se distinguen, también, por mezclar distintos estilos de batalla, más allá de las especialidades adoptadas por las cuatro Órdenes.

Las distintas Ramas Mágicas pueden ser exploradas por el theter y su Susurrante a través de su progreso. A medida que el vínculo entre el theter y la Runa se vuelve más fuerte se irá perfilando su estilo de batalla, pudiendo mezclar hechizos de varias especialidades. Sabemos que aún no hemos introducido estas Ramas Mágicas pero, en unas semanas, lo iremos haciendo poco a poco. Pero la opción de realizar hechizos de distintas especialidades queda completamente vetada a aquellos magos que han aprendido la Palabra Arcana de un Alto Mago. Si un theter escoge ese estilo híbrido no destacará en ninguna rama, pero sí será considerado un valioso y polivalente aliado para la orden.

Aquellos altos magos que no precisan de un Susurrante se convierten en Altos Magos, alcanzando el poder de enseñar a otros habitantes de Arena la Palabra Arcana.