Introducimos este término en la publicación anterior, cuando os hablábamos del Erial, una de las partes más peligrosas de Arena.

Cuando los fragmentos del continente se elevaron en el aire durante la Hecatombe, las brechas y depresiones no fueron lo único que dejaron. En los Abismos, a la sombra de las Islas Flotantes, en las oberturas creadas hace mil años, tiene lugar una actividad mágica desconocida e imprevisible.

Allí se suceden invocaciones aleatorias desde otros planos y, en ocasiones, se abren portales desde los que demonios, bestias e incluso invasores de otros mundos, irrumpen Arena.

Aunque cualquier vacío dejado por las Islas Flotantes y los Mitales puede ser el origen de estos fenómenos, existen zonas especialmente peligrosas. Algunas de estas islas más grandes se elevan sobre los trece abismos más grandes y activos.

Las cuatro órdenes de magos suelen evitarlas, aunque es sabido que miembros de los Errantes llegan a hacer incursiones en los grandes Abismos dentro de su territorio. También se rumorea que los magos de la Orden de Galvan investigan en secreto varias de esas zonas.

La Orden Azurea suele “cauterizar” y “purificar” cualquier expansión de las criaturas del Abismo. El Círculo, por su parte, rara vez se involucra en esos asuntos si no lo ven completamente necesario.